viernes, 6 de marzo de 2026

 

Seamos responsables: NO ERREMOS EL TIRO

Vaya por delante que la primera reacción de la Alcaldesa de Cartes, ante el anuncio del Gobierno de Cantabria, de abrir un centro de acogida de menores no acompañados en su localidad, no solo fue un error político de inexperta (con perdón), sino sobre todo una falta de sensibilidad humana intolerable en una socialista.

Ante la situación creada y, como no podía ser menos, nuestro corazón nos llevó, sin matices ni reflexión alguna, a participar en la primera manifestación de apoyo a la acogida de los menores, celebrada el primer domingo siguiente a la divulgación de la noticia. Allí estuvimos.

Pero no erremos el tiro.

La desafortunada actuación de la Alcaldesa no justifica, sin embargo, que alegremente demos la vuelta al asunto y atribuyamos responsabilidades a quien menos las tiene.

En primer lugar, y esto hay que dejarlo claro, no se trataba de una situación de emergencia: los menores no estaban a la deriva en alta mar, ni siquiera acababan de llegar a nuestras playas en patera, venían de un centro de acogida, en el que estaban siendo atendidos desde hacía un tiempo, y no hubiera pasado nada si permanecían en él unos días más, hasta que se pudiera cumplir con  todas las formalidades y adoptar las medidas necesarias para que el acogimiento se produjera con la mayor normalidad y efectividad posible.

Y, en segundo lugar, la elección de Cartes para situar el centro de acogida no fue una decisión “inocente” del Gobierno de Cantabria, como tampoco lo fue el mantener en secreto su ubicación concreta y las obras de acondicionamiento, prescindiendo de todos los trámites que la competencia municipal exige para ese tipo de actuaciones. Y fue poco o nada responsable. Como tampoco es una decisión “inocente” que haya vuelto a escoger un Ayuntamiento gobernado por socialistas, como el de Castro, para ubicar un segundo centro. Las instituciones deben respetarse entre sí.

Es público cómo el Gobierno Autónomo se ha opuesto, desde el principio, siguiendo fielmente las directrices del partido que lo sustenta, el PP, a la acogida de los menores, fruto del acuerdo del Gobierno Central con el de Canarias. El Partido Popular ha contribuido a la creación de un ambiente anti-emigrantes denigrante, apoyándose en bulos manifiestos y opiniones reaccionarias. Y, para ser más eficaces en su política de oposición, ha alegado, en su contra, ante los tribunales, hasta el punto de que ha tenido que ser un juez quien le obligue a cumplir lo dispuesto. No obstante, y según tengo entendido, el Gobierno sigue manteniendo el recurso contra la resolución judicial. Por lo tanto, no es de recibo que oportunistamente la Presidenta de Cantabria, a la vista de la movilización ciudadana, se ponga al frente de la manifestación, intentando sacar pecho como cumplidora de las resoluciones judiciales y alardeando de sensibilidad y solidaridad para con los vulnerables menores no acompañados. Y menos aún es de recibo que los demás la sigamos dócilmente.

Y es que tampoco es de recibo que, fuerzas políticas, de indudable apoyo al acogimiento de los menores, carguen directamente contra la alcaldesa como principal responsable, y dejen de hacerlo con quien tiene la verdadera responsabilidad en el conflicto, quien ha operado con nocturnidad y alevosía, como ha hecho el Partido Popular, para provocarlo descaradamente.

Las instituciones, a los distintos niveles, tienen sus competencias y sus obligaciones. Y ninguna puede alegar desconocimiento de las competencias y obligaciones de la otra. Hay normas  autonómicas y las hay municipales, y unas y otras son de obligado cumplimiento.

Muchas veces, es solo cuestión de olfato, más que de conocimiento y claridad de ideas, saber distinguir el polvo de la paja de todo lo que se mueve a nuestro alrededor.

 

 

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